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¿Y EL BRONX DE BUCARAMANGA, QUE?

 

 Es importante que las administraciones de Bucaramanga y Floridablanca vean la acción de Peñalosa contra la Bronx, y sigan el modelo para brindar mayor seguridad y acabar con esos focos de deterioro social, que llegan en forma de papeletas a las puertas de los colegios de nuestros hijos, y le ofrecen una plataforma criminal a quien está buscando medios de subsistencia..

Por Henrique Gómez Paris

Bucaramanga y Floridablanca son ciudades, que comparadas con el resto de Colombia, gozan de buenos indicadores de seguridad ciudadana. Las ocasiones que tuve la oportunidad de participar en los consejos de seguridad departamental, llegábamos a la conclusión, que no se entendía la percepción de inseguridad tan alta frente al control, los resultados y las estadísticas generados por la Metropolitana de Bucaramanga. En el mapa aparecían (y siguen apareciendo) dos focos fundamentales de atención y control: el Norte de Bucaramanga, y el asentamiento de Suratoque en Floridablanca.

 

Dicha focalización de fenómenos delictivos, ha facilitado la labor de la Policía, porque se trata de focos específicos limitados; pero a su vez, son territorios con realidades dramáticas, que de entrar los mandatarios locales a intervenir, se revelarían crueldades sociales de la Ciudad de menos pobreza extrema de Colombia, tan dramáticos como los que a diario nos son revelados, que subsistían en la temible calle del Bronx en Bogotá, recientemente allanada por un fuerte despliegue de la Policía, por instrucciones del alcalde mayor, Enrique Peñalosa Londoño.

En Bucaramanga tenemos el mercado de Las Pulgas y el barrio Girardot, como destino de todos los objetos robados en la Ciudad. En mi caso particular, hace 9 años, siendo alto funcionario público, acudí a la oficina de denuncios de la Policía a registrar el asalto del cual habíamos sido objeto con mi novia de entonces, en plena carrera 33 con calle 48. Sin rubor alguno, un patrullero de la Institución, que me reconoció al entrar a hacer la denuncia, me dijo: doctor, no pierda el tiempo, vaya a Las Pulgas que allá seguro recupera sus cosas.

En el caso de Suratoque (comunidad que conozco muy bien, liderada por seres constantes con auténticas aspiraciones de recomposición social), me consta la existencia de bandas expendedoras de microtráfico, que luchan permanentemente entre ellas por control territorial, y desmotivan a las comunidades frente a las iniciativas de Gobierno que se promueven en su favor de las. Y si por un lado se da eso, por el otro está la permanente llegada de familias desplazadas, que son ilusionadas con una oferta de vivienda mentirosa, y les venden y arriendan ilegalmente predios en ese sector. A su vez, para sostener uno y otro negocio, tanto los vendedores ilegales de predios como las bandas de microtráfico, intentan sabotear el verdadero proyecto de vivienda de interés social para el sector, liderado por la constructora GRAMA, que busca darle solución habitacional a las 975 familias que originalmente se asentaron allí, salvaguardando sus vidas de la violencia que los sacó de sus lugares de origen.

Si bien su focalización permite no dejar desbordar sus fenómenos, al interior de estos dos sectores se crece un problema de delincuencia que tarde o tramprano va a estallar. Es importante que las administraciones de Bucaramanga y Floridablanca vean la acción de Peñalosa contra la Bronx, y sigan el modelo para brindar mayor seguridad y acabar con esos focos de deterioro social, que llegan en forma de papeletas a las puertas de los colegios de nuestros hijos, y le ofrecen una plataforma criminal a quien está buscando medios de subsistencia.